Hola, me llamo Carlos y voy a relataros las incidencias del viaje que he realizado junto a mi pareja Almudena durante un mes por Perú, no hemos podido recorrerlo entero, Perú es casi tres veces España, pero si una parte muy importante, algún día volveromos para recordar y completar geográficamente el recorrido. Con este relato no pretendo hacer una obra literaria, solo dar a conocer lugares y situaciones que puedan servir de guia y facilitar el camino a otros viajeros que vengan detrás.
|
!Almu! Despierta que ya estamos, son las 00.00 más o menos y ahora tenemos que coger nuestros mochilones y buscar alojamiento. | |
|
Nos hemos levantado y en el hostal nos ofrecen llevarnos a desayunar a otro de los mismos dueños y vamos. Desayunamos un te riquísimo de canela y clavo con leche, tostadas, mantequilla y mermelada, zumo, huevo revuelto (por cierto muy bueno). El hostal a donde nos han llevado tiene muy buena pinta, es una casa con sus habitaciones de hasta 5 personas y tiene un patio en el que están currando Fernando y un colega suyo que se llama Ronald y que está totalmente pasado el pobre. Planeamos un poco el día y preguntamos cómo no por las Líneas de Nazca pero nos parece un poco caro para lo que es, nos piden a partir de 50$ usa, cada uno, y decidimos una alternativa. Nazca es una ciudad que parece que está en guerra, están todas las casas medio caídas y el tipo de construcción es bajo cubico y de adobe, techos planos de cañizo y poco más; lo que le rodea son grandes montañas áridas, (por esa zona se encuentra la duna más alta de Perú dónde se puede hacer también sand-board), y desierto, desierto por todas partes y del terreno salen una especie de pirámides de tierra y piedra de diferentes tamaños pero que para mí, son muy sospechosas. La ciudad es bulliciosa y ocupada,(hay mucho trabajo por hacer!). Nos está gustando pero parece el verdadero salvaje oeste. |
|
Tras comprar los billetes de Arequipa, dejamos en la misma oficina de bus los equipajes, todas suelen tener un sitio seguro para el equipaje, y nos encontramos con un cazador de turistas, que es el que nos vende lo del Cementerio Chauchilla, tras regatear precio, que por lo que vemos es una cosa que ahorra mucho, acordamos 35 soles los dos y nos vamos con él hasta su hostal, donde nos esperan dos francesas que desgraciadamente para ellas van a pagar más que nosotros, y es una cosa que nos pide el chico, que seamos discretos con lo que pagamos…je je, menudo cabroncete. Bueno, al Cementerio nos lleva un chaval que dice que tiene veinte años, pero que no se lo cree ni borracho, y tras un viajecito de una media hora, llegamos al cementerio, pues eso todo plano la ciudad a lo lejos, las montañas ahí al lado y varias tumbas abiertas con lo que tenían dentro, todo ello bastante bien conservado. Se pueden ver a lo lejos pequeños remolinos que se forman en el desierto, el lugar desde luego es salvaje y olvidado. Después del cementerio nos vamos a una casa en la que hacen artesanía, vasijas, platos, ceniceros, todos esos rollos y nos hacen una demostración. | |
También teníamos en la visita el taller del oro, pero al no estar su dueño en casa no pudimos verlo. Tras la visita del taller de cerámica nuestro amigo guía nos deja en el centro de la ciudad, y nos damos un voltio a ver que comemos, y nos metemos en un garito con muy buena pinta todo hecho de cáñamo y madera en plan chiringuito tropical pero que no tienen casi nada, en fin, otro día habrá más suerte. Después de comer decidimos ir a ver las líneas, pero de otra forma, se puede coger un bus que te dejará en una torreta que hay en el desierto a pocos kilómetros de Nazca y desde donde se pueden ver las líneas aunque claro no es como desde el avión, subimos y…. bueno no está mal pero… allí nos hacemos unas fotillos con una familia. Hace mucho aire así que nos piramos que ya está visto; eso está en medio de la nada así que hay que tener un poco de paciencia y calcular bien el tiempo hasta que pase otro bus dirección Nazca. Ya en Nazca otra vez nos damos una vuelta y entramos a tomar algo en un bar donde está nuestro colega Fernando, el indio del hostal. Allí yo me voy de baretas! Y es que creemos que nuestros estómagos ya empiezan a resentirse….mal asunto. Nos vamos a un internet de los que hay en plaza de armas y luego nos vamos a comer a un chifa, bueno y barato, es lo mejor cuando ya no sabes en que andar. Nos cambiamos en la estación y esperamos al bus, que al final sale con media hora de retraso; sobre las 22.45. Allá vamos Arequipa, La Ciudad Blanca. | |
AREQUIPA |
|
|
Siguiente capítulo:
Arequipa >>>
|